Te miro, estas lejos, pero aún alcanzo a mirarte, todavía te mantienes dentro de mi ángulo visual, es maravillosos por que no me tengo que mover de la silla en la que estoy sentada, junto a mi mis amigas que parlotean incansables las historias con sus novios o esposos, cada una cuenta su historia, unas buenas otras malas, toman su café educadamente, mientras encienden otro cigarrillo más, pero a mí eso ya no importa, no me interesa desde el momento que te ví entrar y pedir tu café bien frío, me gusta tu andar, tu estilo, tu soledad y ese rostro melancólico, como de alguien que ha perdido y no lo puede olvidar. Pero me gustas, me gusta que ni siquiera sepas que existo, me gusta ser tu amante a escondidas, me gusta que esta relación sea solo mía, me gusta soñarte por las noches y sentir que estas junto a mí y despertarme y saber que ya no estas, por que así se que jamás me vas a abandonar.
Me envuelvo en la fantasía y siento como te acercas a mi, me seduces con un baile sin igual, te acercas, te alejas… y yo pierdo el control… de repente una amiga de esas que no se dan cuenta que estas en cualquier lugar menos donde ella piensa que estas, te llama… sí??? le pregunto aún molesta por haberme hecho despertar a la realidad, me dice cualquier cosa y le digo que no lo sé… me levanto de la mesa, y salgo apresurada, deseo llegar a mi pequeño y abrigado departamento y dormir para soñar contigo, te deseo. En el proceso de mi escape de los ojos inquisidores de mis amigas, golpeo contra tu pecho, siento por primera vez desde tan cerca tu olor, ácido como me lo había imaginado, como a limón.. te pido perdón, mientras sigo corriendo…
Llego a casa y me vuelvo a perder… te miro nuevamente bailando para mí, seduciéndome, llevándome a cualquier lugar muy lejos de mi realidad, te adoro más cada momento, me pierdo en tus brazos mientras escuchamos la música que sale de todos y de ningún lado… me caigo, me resbalo cada vez más por las incoherencias de mi mente, en mundos muy secretos…