Cada sociedad tiene sus propios fantasmas, esos que recorren las narraciones o los mitos urbanos de generación en generación. Los que eran exorcizados por sacerdotes que llegaban a las casas con agua bendita y una cruz en las manos y eras los guardianes de que los espíritus malignos salgan de las casas de las personas honradas.
Pero en la actualidad también tenemos esos fantasmas y sacerdotes que entran a nuestras casas a protegernos, ya no vienen en esas formas, la modernidad nos quitó la idea de que los fantasmas y los exorcismos existen, ahora ya no tienen la misma validez, ahora son gente que entra a la casa o a tu espacio mientras caminas en las calles y te asaltan, diariamente se escucha en las noticias estos casos, y los sacerdotes que desean eliminar al alma en pena, viene en forma de policías, que como los curas no siempre cumplían con sus merecidos, pero por lo menos se los tiene presentes cuando algo “anormal” pasa en nuestra rutina diaria.